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Un equipo de científicos ruso advirtió este domingo de la presencia de tres llamaradas solares que podrían continuar durante este lunes.

Un equipo de científicos ruso advirtió este domingo de la presencia de tres llamaradas solares que podrían continuar durante este lunes

El Instituto Fedorov de Geofísica Aplicada en Moscú (Rusia) advirtió este pasado domingo tres llamaradas en el Sol y, por eso, han pronosticado para el lunes una intensa actividad solar que podría interferir con las comunicaciones de onda corta. Estas erupciones duraron 14 minutos y estuvieron acompañadas de interrupciones en la comunicación por radio. Las llamaradas del Sol que podrían afectar a la Tierra este lunes podrían ser de clase X, entre las que se encuentran las llamaradas de protones.

Estas llamaradas son las explosiones más grandes en los sistemas solares y se producen cuando los fuertes campos magnéticos del Sol que sobresalen en su superficie se rompen, liberando inmensas cantidades de radiación electromagnética a velocidades extremadamente altas. Pueden crear tormentas de radiación de larga duración y afectar al campo magnético de la Tierra con la capacidad de dañar los satélites y los equipos de comunicaciones, tal y como advierten desde la NASA.

De hecho, en el año 2022 una tormenta provocada por una ráfaga de radiación del Sol destruyó hasta 40 satélites que la empresa SpaceX acababa de lanzar. “Nuestra estrella es un gran horno termonuclear. En su centro, la temperatura oscila entre 15 y 17 millones de grados centígrados, y aproximadamente 600 millones de toneladas de hidrógeno se fusionan en 596 millones de toneladas de helio”, ha explicado Madhulika Guhathakurta, científica del programa de la División de Heliofísica de la NASA.

El trabajo de Guhathakurta consiste en estudiar las formas en cómo los fenómenos que interactúan entre el Sol y la Tierra afectan a la vida humana. Los otros cuatro millones de toneladas de hidrógeno que no se fusionan se transforman en energía y es lo que nosotros observamos como luz solar. Ahora bien, la científica explica que incluso un ligero cambio en esa actividad puede tener consecuencias drásticas en nuestro planeta. En este sentido, los satélites y las redes inalámbricas son más vulnerables.

Cuando esta radiación solar choca contra la Tierra, que está formada por destellos de luz, inyecta energía en la ionosfera —los tramos superiores de la atmósfera— y puede polarizar las partículas que hay en ella. Esto, a su vez, puede tener un efecto en cascada en cualquier otra partícula cargada en las cercanías, lo que significa que cualquier cosa que utilice electricidad está en riesgo. Por si no fuera poco, anticiparse a estas llamaradas solares es muy difícil debido a que viajan a la velocidad de la luz.

Si bien la actividad del Sol no ha cambiado en los últimos años, la Humanidad se ha vuelto cada vez más dependiente de las tecnologías electrónicas y de las que dependen de sistemas en órbita, como los GPS. En cualquier caso, las empresas de tecnología son capaces de construir sistemas de energía de refuerzo en sus dispositivos y apagarlos de manera estratégica cuando se pronostiquen estos fenómenos solares.

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