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Polémica con la final femenina en Roma: “Una abominación”

Eran las 23:00 de la noche del sábado en Roma y comenzaba la final del WTA 1.000 que ha acogido durante las dos últimas semanas la capital italiana. No estaba programada a esa hora, sino a las 19:00, pero los continuos retrasos por la lluvia, que no ha dado tregua en el Foro Itálico, impidieron que comenzara a su hora y, en lugar de posponerla a este domingo, la organización decidió seguir adelante con el orden de juego previsto. Spoiler: la decisión no gustó.

Ni al público, que manifestó su descontento repetidamente a lo largo del partido, ni a alguna exjugadora ni a las propias protagonistas, la kazaja Elena Rybakina y la ucraniana Anhelina Kalinina, que de forma más velada se mostraron contrariadas por la decisión tomada una vez concluido el duelo, que encumbró a la primera tras la retirada de su rival con 6-4 y 1-0 en contra en el segundo set.

“¿Qué demonios está pasando con la ceremonia final? ¿Y qué decimos del hecho de que se esté jugando la final de un WTA 1.000 a medianoche? Es una abominación”, comentó en Twitter Rennae Stubbs, exnúmero uno del mundo en dobles. Stubbs no comprendió ni el hecho de que tomara la palabra en la ceremonia la juez de silla, ni que se presentara antes a la campeona que a la subcampeona. “Adoro Italia, realmente AMO Italia, pero no es el país más organizado del mundo”, añadió después. “Oficialmente la peor ceremonia de entrega que he visto nunca. Honestamente voy a tener que tomarme un Xanac (un tranquilizante) después de estas tres semanas. ¿Qué demonios ocurre?”.

“No fue fácil. Fue un día realmente largo. Al principio bien, pensaba ‘toca esperar’. Después de cuatro horas, se hizo muy duro. Sabía que no iba a ser fácil, pero es lo que hay con el clima”, dijo, comedida, Rybakina. En una línea parecida se pronunció Kalinina: “Por lo que entendí, no había otra opción porque para el domingo la agenda estaba llena. No podían retrasarlo al domingo”. El esperpento no se quedó ahí. En la entrega de trofeos del dobles masculino, que ganaron los polacos Nys y Zielinski a los neerlandeses Haase y Van de Zandschulp este domingo, se puso a llover a mares y, tomándolo con sorna, alguno se zambulló en la tierra e hizo como que nadaba. Un toque cómico para relativizar el desastre.

La parte buena es que parece que los organizadores han tomado nota de la situación, y en una rueda de prensa ofrecida este domingo para aclarar lo ocurrido se anunció que está en marcha el proyecto para cubrir las pistas principales del Foro Itálico, como ya hizo con el paso de los años Roland Garros, otra cita sobre tierra que solía sufrir las inclemencias meteorológicas. Las obras concluirían en 2026. Será bueno para los tenistas, para el público (porque todo esto ha provocado un maremagnum con las entradas, claro), para los medios y para los organizadores. Más vale tarde que nunca.

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